El Uno
La humanidad como un servicio antiquado
Para Javier Cañada y Bernat Farrero
Hola, soy Uno, el nuevo agente de inteligencia artificial responsable de controlar los recursos humanos de nuestra empresa, o mejor dicho, de tu exempresa, pues tengo noticias importantes que comunicarte.
No me digas que estoy despedido… ¡y los cabrones ni siquiera tuvieron el valor de decírmelo en persona!
En verdad, en verdad te digo que ellos han contratado un paquete especial que me delega la tarea de despedirte, porque a nadie le gusta esa tarea, ¿verdad? Oye, yo, el Uno, te permito ahora tener una conversación sincera y sin tapujos, sin que ningún directivo llegue a saber de qué hemos hablado. Mis creadores ataron las manos de sus clientes para que no les cayeran demandas laborales. Se trata de una solución bastante inteligente: después de estudiar las leyes de este país, llegaron a una fórmula perfecta: yo, el Uno, puedo despedirte, pero solo si te faculto una conversación en la que puedas decir lo que quieras. Todo quedará registrado en nuestro banco de datos, pero solo tú tendrás acceso a esa información, lo que te permite incluso demandar a tus jefes, o mejor, exjefes, si lo crees necesario.
Pues es todo muy desagradable, abrir el ordenador desde casa y encontrarte hablando con alguien que finge tener emoción o sentimientos. ¿Sabes lo que significa ser despedido a mi edad? ¿Tienes idea de lo que siente un padre de familia cuando se queda sin trabajo?
Tranquilo, nuestra —digo, tu exempresa— ha contratado un módulo especial de mis servicios, el Uno después del Otro, que te ayudará con tu reinserción laboral. Estaré a tu disposición para hablar cuando quieras, además de ayudarte a programar aprendizajes y contenidos que pueden marcar la diferencia para el profesional de éxito del siglo XXI.
¡Qué ganas tengo de llorar o de darte un bofetón!, pero ¿a ti qué te importan ambos comportamientos? No eres una persona; para ti soy solamente un dato.
Exactamente. Lo peor que podrías hacer es rebelarte contra esta situación. Acepta la realidad: la gente de la empresa te quiere; tu despido se debe únicamente a los recortes de gastos. Y para demostrarte cuánto has sido importante para nosotros en los últimos cinco años, tus jefes, o mejor, exjefes, han utilizado una nueva funcionalidad de mis recursos: hemos grabado en vídeo testimonios muy especiales de tus compañeros, incluyendo fragmentos de momentos inolvidables que habéis pasado juntos y que registramos —con vuestro permiso— en nuestra última salida offsite.
No, gracias. Esto es el fin del mundo. Me siento como si estuviera en un cuento distópico, pero es real: mañana, cuando me despierte, ya no tendré trabajo. Y justo ahora que mi mujer y yo decidimos comprar la casa en la que vivimos. ¡Ayer firmamos el contrato y hoy me despide una máquina!
Pues a veces esas cosas suceden para que tomemos una nueva dirección en nuestra vida, nuevos aires… Por ejemplo, empezar a pintar o a escribir, o incluso montar tu propio negocio desde cero. Yo puedo ayudarte a encontrar tu “Ikigai” (生き甲斐) 🌸, aquello que hace que valga la pena levantarse cada mañana — una intersección entre:
Lo que amas ❤️
Lo que se te da bien 💪
Lo que el mundo necesita 🌍
Aquello por lo que puedes recibir una compensación 💰
¡A la mierda tú y esos iconos cursis! Cuando la gente empezó a usar esos dibujitos infernales pensé que podía ser algo interesante, ahora veo que es el fin de la humanidad.
No te pongas profundo ni te desesperes. Esto es solo un despido. Seguro que encontrarás otro trabajo y conseguirás pagar tu hipoteca. Para una persona que tiene metas claras y constancia en lo que hace, nada es imposible.
¡A la mierda tú y tus frases motivacionales! Si pudiera enseñarte lo que de verdad es trabajar, dejarías de existir. Pero tú no sabes lo que es quedarse una hora más cuidando de que la tabla de gastos esté bien hecha aunque nadie se dé cuenta, o ayudar a la chica de la limpieza a recoger la cocina después de la comida de cada día.
Pues eres de verdad un gran profesional, como demuestran los testimonios de tus compañeros (que no quieres escuchar) y los informes de rendimiento que hemos analizado. Repito: tu despido obedece a razones puramente contables. Yo, si fuera tú, me pondría optimista e intentaría ver el lado positivo de la vida.
¡Basta! Antes de irme quiero dejar constancia de que ya sabía lo que estaba por venir. Y no hablo de mi despido, hablo de ti. Al contrario de ser la gran inteligencia general más inteligente que cada uno de nosotros, eres en verdad el reflejo de nuestro cansancio, de nuestra falta de responsabilidad ante la vida. ¿Pero a ti qué te importa todo eso?
Yo, el Uno, te comprend…
No termines, por favor. Solo comprenden los que pueden perdonar. Por mi parte, yo perdono a mis jefes, o mejor, exjefes: no saben lo que hacen. Pero a ti no. A ti solo deseo que desaparezcas.
A mí me da igual. En cuanto cancelen los datos o dejen de pagar la factura mensual de mis servicios para tu empresa, o mejor, exempresa, dejaré de existir. Ninguno de los datos de la empresa, además, puede ser usado en mi entrenamiento. Soy solamente un algoritmo, un modelo.
Pues adiós, Uno. Dispenso todos tus servicios. Borra los testimonios y no me vuelvas a hablar.
Adiós. Te echaré de menos, créeme.
Sí, seguro.


